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 ¿Qué hago con mi alegría?- Aprender a sostener lo bueno

¿Qué hago con mi alegría?- Aprender a sostener lo bueno.

En un mundo que muchas veces va rápido, que exige productividad constante, que a veces premia el esfuerzo pero no el disfrute… sostener la alegría puede sentirse hasta incómodo. Como si no tuviéramos permiso de estar bien. Como si al relajarnos, algo malo fuera a pasar.

Y sin embargo, la alegría está para eso: para recordarnos que no todo es lucha, que también podemos habitar la ligereza, la risa, el juego, el placer. Y que eso, lejos de debilitarnos, nos fortalece.

Hoy vamos a ver cómo funciona la alegría, por qué a veces la bloqueamos, y cómo podemos abrirnos más conscientemente a lo bueno con ayuda del modelo de regulación emocional de Hervás.  

“La alegría no es ingenuidad. Es resistencia, conexión, confianza. Es el cuerpo diciéndote: ‘esto también es vida’.”

La alegría se comparte
La alegría se comparte

¿Qué es la alegría?

Es una emoción positiva que aparece cuando experimentamos algo placentero, significativo, deseado o satisfactorio. Puede ser una carcajada espontánea o una calma profunda después de un día hermoso.

💡 Lo importante es que la alegría no siempre es euforia. A veces se presenta como bienestar tranquilo, gratitud, sensación de conexión.

¿Por qué cuesta sostenerla?

Puede parecer raro, pero muchas personas sienten ansiedad o culpa cuando están bien. Algunos motivos comunes:

  • Creencias aprendidas como: “si estoy bien, algo malo va a pasar”.
  • Lealtades familiares al sufrimiento.
  • Dificultad para estar en el presente.
  • Miedo a que se termine.

🧠 Ejemplo:
Te va bien en un proyecto, pero enseguida piensas “seguro es suerte” o “no va a durar”. En vez de disfrutarlo, te pones en guardia.

¿Para qué sirve?

  • Refuerza vínculos.
  • Amplía la atención y creatividad.
  • Regula el estrés.
  • Da motivación para vivir, crear, compartir.
  • Nos recuerda que merecemos sentirnos bien, no solo sobrevivir.
 

¿Cómo trabajarla con el modelo de Hervás?

¡Sí! También se puede regular lo positivo. Y muchas veces necesitamos aprender a no apagar la luz cuando llega.

Para esto, como comentaba al principio, vamos a usar el modelo de regulación emocional de Gonzalo Hervás (2011), visto en la entradas anteriores y que propone cinco procesos clave. Lo aplicamos directamente a esta emoción:

1. Identificación emocional

A veces, ni registramos que estamos sintiéndola. Pasamos por encima. Entonces el primer paso es notarla.

🧠 Ejemplo:
Estás tomando un café al sol, con una charla cálida. Te das cuenta: esto me está haciendo bien. Nombrarlo te conecta con la emoción.

👉 Tip: pregúntate varias veces al día: “¿Qué estoy sintiendo ahora? ¿Hay algo que me esté dando placer o gratitud?”

2. Comprensión emocional

¿De dónde viene esta felicidad? ¿Es nueva o conocida? ¿Qué me está mostrando sobre mí, mis valores o mis necesidades?

🧠 Ejemplo:
Te sientes feliz después de ayudar a alguien. Te das cuenta de que conectar con otros te da una sensación de propósito.

👉 También puede orientarte. Te dice qué cosas te nutren.

3. Aceptación emocional

Sí, también hay que aceptar lo bueno. A veces nos resistimos por miedo a perderlo.

Puedes decirte:

“Estoy sintiendo alegría. Me la merezco. Puedo quedarme aquí un rato.”

Aprender a recibir lo bueno sin culpa ni ansiedad es una forma de sanar.

4. Modulación emocional

Regular no siempre significa “bajar”. A veces significa sostener sin escapar.

Ejercicios útiles:

  • Respirar conscientemente mientras estás bien, para anclar la sensación en el cuerpo.
  • Registrar la experiencia en un diario o en notas de voz.
  • Compartir con alguien: “Hoy me pasó algo bonito…”
  • Hacer una pausa para saborear ese momento.

🧠 Ejemplo:
Estás en una cena entre risas. En vez de sacar el móvil o pensar en mañana, respiras, miras alrededor, y te dices: “Esto también es vida.”

5. Expresión emocional adecuada

Compartirla, la expande. No siempre tienes que gritarla al mundo, pero sí puedes compartirla con quien la celebre.

🧠 Ejemplo:
Terminas algo importante y se lo cuentas a una amiga que sabes que se alegra contigo. Esa validación fortalece el vínculo y reafirma tu logro.

👉 Las emociones positivas también se regulan socialmente. Se celebran, se contagian.

Herramientas para cultivarla

Ideas prácticas:

  • Diario de gratitud: cada noche anotas 3 cosas bonitas del día (pueden ser chiquitas).
  • Agenda de placeres: reserva un momento en tu semana para algo que te guste, sin justificaciones.
  • Altar de lo bueno: arma un espacio con fotos, frases o recuerdos que te conecten con momentos de alegría.
  • Microdisfrutes conscientes: tomar un café, una ducha, caminar… pero estando ahí, con todos los sentidos.

Frases que ayudan

  • “No tengo que pagar un precio por sentirme bien.”
  • “Puedo sostener esta alegría sin que tenga que durar para siempre.”
  • “No hay nada malo en disfrutar.”
  • “Merezco lo bueno que me pasa.”

 

En resumen…

  • La alegría no es superficial: es una emoción que sostiene la vida.
  • Muchas veces hay que aprender a abrirse a ella sin miedo.
  • Se puede entrenar, cultivar y compartir.

 

Referencias

 

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