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¿Y si…? – Aprender a vivir con la Incertidumbre

¿Y si…? — Aprender a vivir con la incertidumbre 

Imagina que tienes una molestia física y decides hacerte una prueba médica. Te dicen que no parece grave, pero aún no hay un diagnóstico claro. Durante los días siguientes, ¿puedes seguir con tu rutina y esperar el resultado con calma, o tu mente empieza a construir un escenario cada vez más angustiante?

Si en situaciones así te cuesta relajarte, si necesitas buscar respuestas constantemente, hablar con varias personas sobre lo mismo, o si te quedas atrapado en pensamientos repetitivos… puede que estés experimentando lo que en psicología se llama intolerancia a la incertidumbre.

Y no estás solo.

¿Qué es la intolerancia a la incertidumbre?

La incertidumbre es, en sí misma, parte de la vida. No sabemos qué va a pasar mañana, ni cómo reaccionará otra persona, ni si un plan saldrá bien o mal. Aceptar ese «no saber» es una habilidad emocional muy valiosa.

Pero para algunas personas, incluso una pequeña dosis se puede volver insoportable. Su reacción es tan intensa que cualquier duda, cualquier posibilidad (por mínima que sea) de que algo vaya mal, activa una tormenta de ansiedad. Estas personas no solo quieren tener respuestas, necesitan tener certezas. Y cuando no las encuentran, la preocupación se apodera de su mente.

laura marin gimeno, blog sobre como gestionar la incertidumbre
Transitando el «no saber»

 

Cuando la incertidumbre aparece, las preocupaciones se apoderan de tu mente.

 Incertidumbre y ansiedad: una relación íntima

Esta dificultad para tolerar la incertidumbre está muy relacionada con el trastorno de ansiedad generalizada (TAG). En este trastorno, la preocupación no es puntual ni pasajera: es constante, persistente y se alimenta de los “¿y si…?” que no paran de surgir.

Por ejemplo:

  • ¿Y si pierdo el trabajo?

  • ¿Y si me estoy enfermando y no me doy cuenta?

  • ¿Y si mi pareja me deja?

  • ¿Y si estoy tomando la decisión equivocada?

Este tipo de pensamientos no solo anticipan lo peor, sino que sobredimensionan los riesgos y las consecuencias. A menudo, se presentan como intentos de prepararse, pero en realidad generan más malestar que soluciones.

 Dos formas de enfrentarse a lo incierto: Alicia y Brenda

Veamos un ejemplo:

Alicia y Brenda van al médico por molestias abdominales. A ambas se les indica una ecografía.

  • Alicia pregunta lo necesario, organiza su cita, y aunque siente cierta inquietud, consigue seguir con su día a día.

  • Brenda, en cambio, empieza a imaginar que tiene cáncer. Busca información en internet, pregunta una y otra vez a su pareja, necesita constantemente que la tranquilicen. Aun así, la ansiedad persiste.

Ambas enfrentan la misma situación, pero su reacción emocional es completamente distinta. ¿Por qué? Porque Brenda tolera mucho peor esa sensación de «no saber». Su mente interpreta la falta de respuestas como una amenaza, y trata de resolverlo buscando seguridad a toda costa… pero esa seguridad no llega, y la ansiedad se mantiene.

El círculo vicioso del control

Una de las trampas más comunes en este proceso es lo que se conoce como búsqueda de reaseguro. Se trata de todas esas estrategias que usamos para intentar calmar la incertidumbre:

  • Preguntar a otros si hicimos bien.

  • Chequear una y otra vez (puertas, emails, mensajes…).

  • Investigar hasta el infinito antes de decidir.

  • Posponer decisiones por miedo a equivocarse.

  • Evitar situaciones nuevas por no saber cómo saldrán.

El problema es que estas estrategias funcionan solo a corto plazo. Dan una falsa sensación de alivio, pero en el fondo alimentan la ansiedad. Cada vez necesitamos más seguridad para sentirnos tranquilos, y eso hace que toleremos cada vez menos cualquier situación incierta. Es un bucle difícil de romper… pero no imposible.

¿Cuál es la solución? 

Aunque suene contradictorio, la clave no está en eliminar la incertidumbre de tu vida (spoiler: no se puede), sino en aumentar tu tolerancia a ella.

¿Cómo se hace esto? A través de un proceso que en psicología se llama exposición a la incertidumbre. Se trata de identificar tus reacciones habituales ante lo incierto y practicar nuevas respuestas, más sanas y flexibles. No es magia, ni pasa de un día para otro, pero con constancia, se logran grandes cambios.

Paso a paso para empezar:

  1. Reconoce tus patrones.
    ¿Eres de los que busca mucha información antes de decidir? ¿Evitas ciertas situaciones por miedo al resultado? ¿Necesitas que otros te confirmen que has hecho lo correcto? Identificar estos hábitos es el primer paso.

  2. Elige una acción concreta.
    Por ejemplo: decidir no revisar tu correo más de dos veces al día, o no pedir la opinión de alguien antes de tomar una decisión sencilla.

  3. Observa lo que sientes.
    Al principio, es normal sentir ansiedad, incomodidad, incluso miedo. Pero si te mantienes firme, verás que el malestar no te controla. Se puede sostener. Y poco a poco, se reduce.

  4. Reflexiona después de la acción.
    ¿Realmente ocurrió lo que temías? ¿Qué aprendiste de ti en esa situación? Anotar estas observaciones refuerza el aprendizaje.

  5. Repite. Practica. Insiste.
    Como con cualquier habilidad (montar en bici, cocinar, hablar en público), la tolerancia se entrena. Cuanto más practiques, más fácil te será.

Una nueva manera de vivir

Aceptar que la incertidumbre forma parte de la vida no significa resignarse. Significa confiar. Confiar en que, aunque no lo sepas todo, puedes manejar lo que venga. Que no necesitas anticipar cada posible problema para estar a salvo. Y que no tener todas las respuestas no te hace débil: te hace humano. En esto, los psicólogos podemos ayudarte. 

Cambiar esta relación con la incertidumbre no solo disminuye la ansiedad, también abre espacio para vivir con más libertad, presencia y serenidad. ¿Te animas a dar el primer paso?

Puedes ampliar información o encontrar otros recursos en la página web de Grupo ACT Argentina.

 

Los Beneficios de la Psicoterapia Online

¿Y tú?

¿Te sientes identificado con alguna de las conductas mencionadas? ¿Cómo sueles reaccionar ante lo incierto? Te leo en los comentarios o puedes escribirme a lauramaringpsicologa@gmail.com. 

¿Te leíste el anterior blog sobre El día de la psicología? Si te interesa, te dejo el enlace directo.

 

 

 

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